Apenas tres kilómetros tierra adentro desde la costa de Sanremo, el asfalto asciende hacia un asentamiento de piedra que estuvo formalmente abandonado durante más de medio siglo. Para visitar Bussana Vecchia desde Sanremo conviene entender primero que no se trata de un museo al aire libre con horario regulado ni de una atracción turística convencional, sino de un asentamiento sobre ruinas sísmicas donde conviven talleres artesanos, viviendas reconstruidas sin planos oficiales y zonas acotadas por riesgo de derrumbe.
El pueblo de los artistas de Bussana Vecchia exige preparación logística: el acceso rodado está vetado en su interior, las plazas de estacionamiento al borde de la calzada son mínimas y el pavimento medieval de cantos rodados castiga cualquier calzado inadecuado. Recorrí sus callejones fuera de los meses estivales para documentar los accesos reales, el estado de conservación de sus ruinas, los costes cotidianos y los litigios que determinan su supervivencia.
Origen y renacimiento: el pueblo de los artistas de Bussana Vecchia
La catástrofe del terremoto de 1887 y el traslado forzoso a Bussana Nuova
La historia contemporánea del enclave quedó fijada el 23 de febrero de 1887 a las 6:21 de la mañana, durante la celebración del Miércoles de Ceniza. Un violento sismo sacudió la costa del ponente ligure y provocó el colapso inmediato de la techumbre de la iglesia parroquial y de decenas de viviendas en el barrio alto de Le Rocche. El recuento oficial sumó 53 víctimas mortales en el municipio, una cifra devastadora para una comunidad rural modesta levantada sobre una cresta rocosa escarpada.
Tras la catástrofe, las autoridades militares y los ingenieros civiles del Reino de Italia declararon el casco antiguo completamente inhabitable y dictaron la evacuación forzosa de la población superviviente. Los vecinos fueron realojados inicialmente en barracones provisionales junto al mar y fundaron tres kilómetros ladera abajo la localidad costera de Bussana Nuova. El viejo burgo quedó sellado y catalogado como pueblo fantasma durante décadas, expuesto a las inclemencias meteorológicas y al expolio sistemático de vigas y sillares labrados.
En 1954, ante el incremento de personas sin hogar y familias de migrantes que buscaban refugio temporal en los caserones vacíos, el Ayuntamiento de Sanremo ordenó derribar de forma deliberada las bóvedas, plantas superiores y escaleras que aún se sostenían en pie. Esta intervención pretendía inutilizar definitivamente los inmuebles para cualquier uso habitacional, dejando únicamente muros perimetrales desnudos cubiertos de hiedra y escombros.
La fundación de la Comunità Internazionale Artisti y su modelo comunitario
El renacimiento de la colina comenzó en 1959, cuando el ceramista turinés Mario Giani, conocido artísticamente como Clizia, y el pintor siciliano Vanni Giuffrè proyectaron convertir aquellas ruinas olvidadas en una colonia internacional de creadores. Atraídos por el aislamiento del paraje y la potencia visual del paisaje mediterráneo, redactaron en 1960 el Estatuto de la Comunità Internazionale Artisti, estableciendo un pacto de convivencia pionero en el sur de Europa.
Aquel estatuto fundacional fijó tres reglas innegociables: los edificios no podían ser objeto de compraventa ni de propiedad privada, cada creador tenía derecho a ocupar únicamente el espacio en ruinas que pudiera desescombrar y rehabilitar con sus propias manos, y si un taller o vivienda permanecía desatendido durante más de tres años, la comunidad recuperaba su gestión colectiva. Durante la década de 1960, los primeros pobladores bohemios subsistieron sin suministro de energía eléctrica, sin red de alcantarillado y transportando agua potable en garrafas a pie desde los manantiales de la ladera.
Esa fase inicial, profundamente austera y colectivista, sentó las bases de los talleres que aún perduran. Con los años, el modelo fue flexibilizándose para permitir la venta directa de artesanía y pintura a los viajeros, transformando una ocupación precaria en una red estable de talleres de cerámica, escultura en metal, grabado y pintura mural integrados en el entramado de piedra.
Situación jurídica actual: litigio con la Agenzia del Demanio y estatus legal
La singularidad urbanística de Bussana Vecchia arrastra una prolongada batalla jurídica con la administración pública italiana. Al tratarse de un asentamiento abandonado por orden gubernamental en el siglo XIX, los terrenos e inmuebles pasaron a formar parte del patrimonio estatal. En 2016, la delegación regional de la Agenzia del Demanio notificó formalmente 138 expedientes de ocupación sin título, exigiendo el desalojo voluntario y reclamando a los residentes indemnizaciones retroactivas millonarias por uso indebido del suelo público.
Los vecinos y artesanos se organizaron judicialmente argumentando que su labor de rescate material a lo largo de seis décadas había evitado la ruina total del conjunto sin recibir subvenciones estatales. En junio de 2024, el Consejo de Estado dictó la sentencia histórica n.º 5408, revocando las demandas económicas retroactivas del Estado y reconociendo el valor cívico, arquitectónico y cultural de la reconstrucción comunitaria llevada a cabo por los residentes, según recogieron las crónicas locales de Riviera24.
En la actualidad, la Agenzia del Demanio y el Ayuntamiento de Sanremo mantienen abierta una mesa de concertación para regularizar la gobernanza del enclave a través de un convenio con entidades del Tercer Sector. Esta vía busca blindar el derecho de permanencia de los artesanos históricos, asegurar el mantenimiento de las infraestructuras de seguridad y preservar el libre acceso de visitantes sin privatizar el patrimonio común.
Si le interesa contrastar modelos de gestión autogestionada y espacios creativos integrados en entornos geográficos aislados, consulte nuestra guía para viajar a islas y pueblos volcados en el arte fuera de temporada alta.
Cómo subir a Bussana Vecchia en Liguria: coche, autobús y a pie
Subir en coche o moto: trazado de Via Bussana Vecchia y zonas de aparcamiento
Para resolver cómo subir a Bussana Vecchia en Liguria en vehículo privado es imprescindible conocer las limitaciones de la calzada. El acceso se realiza desviándose de la carretera costera Via Aurelia a la altura de Bussana Nuova para enlazar con la Via Bussana Vecchia. Se trata de un ramal de montaña de calzada única, pronunciada pendiente ascendente y tres curvas de herradura (tornanti) notablemente cerradas donde el cruce de dos turismos obliga a maniobrar a baja velocidad.
La vía no tiene salida: termina abruptamente frente a las antiguas murallas del pueblo. Debido a su trazado medieval y la ausencia de arcenes, el trayecto es físicamente inviable para autocaravanas voluminosas, furgonetas camperizadas de gran batalla o vehículos de más de 6 a 7 metros de longitud, los cuales corren el riesgo cierto de quedar atascados en los giros cerrados sin posibilidad de dar la vuelta.
| Medio de transporte | Coste estimado por trayecto | Tiempo de viaje | Dificultad operativa |
|---|---|---|---|
| Vehículo particular | 0 € aparcamiento (combustible aparte) | 12-15 min desde Sanremo | Alta (vía angosta y plazas muy limitadas) |
| Autobús + caminata | 1,50 € billete sencillo | 15 min bus + 45 min a pie | Media-alta (desnivel continuo sin acera) |
| Taxi oficial | 18 € – 25 € por taxímetro | 15 min desde el centro | Baja (requiere reservar regreso) |
| A pie desde la costa | 0 € | 40-50 min desde Bussana Nuova | Física (cuesta de 3 km con 200 m de desnivel) |
El aparcamiento en Bussana Vecchia es gratuito pero sumamente escaso: no existe un parking asfaltado municipal, sino unos 30 o 40 huecos informales señalizados a lo largo de la cuneta antes de la curva del cementerio. En temporada alta y fines de semana soleados, estos márgenes se saturan antes de las 11:00. Está estrictamente prohibido dejar el coche en la pequeña plazoleta de maniobra previa a la puerta medieval: es zona reservada para el giro de ambulancias y bomberos, y aparcar allí acarrea multas y retirada con grúa.
Transporte público: líneas de Riviera Trasporti y ruta a pie desde Bussana Nuova
Quienes dependen del transporte colectivo deben coordinar los servicios de la concesionaria provincial Riviera Trasporti. Desde la estación central de autobuses de Sanremo o desde Ventimiglia y Arma di Taggia, la opción más fiable es abordar la Línea 2 interurbana hasta la parada Bivio Bussana o Bussana Chiesa, situada en plena travesía costera de la Via Aurelia. El billete ordinario cuesta 1,50 € para una sola zona de 100 minutos de validez, y puede adquirirse en estancos autorizados o a través de la aplicación móvil oficial MooneyGo según refleja la tabla de tarifas de Riviera Trasporti.
Existe una línea secundaria de microbús local (Línea 14/4) que en ciertos meses cubre el enlace entre Sanremo y Bussana Vecchia, pero sus frecuencias son tan espaciadas e irregulares que conviene no supeditar el viaje a su paso. La pauta general implica descender en la parada costera y afrontar la subida a pie siguiendo el trazado asfaltado de Via Bussana Vecchia.
La caminata cubre 3 kilómetros con un desnivel positivo de casi 200 metros, requiriendo entre 40 y 50 minutos de marcha sostenida. La carretera carece por completo de aceras peatonales o arcén protegido. Caminé pegada al borde interior de las curvas, utilizando ropa de alta visibilidad para ser vista con antelación por los conductores que bajan en sentido contrario. En meses calurosos, la exposición directa al sol sin sombra convierte esta subida en un esfuerzo exigente.
Traslado en taxi desde Sanremo y opciones ciclistas
El taxi representa la alternativa más cómoda para evitar las complicaciones de estacionamiento si no se desea caminar por el asfalto. Las paradas oficiales permanentes se encuentran en la Piazza Colombo y junto a la estación ferroviaria central de Sanremo (Stazione FS). El servicio no está sujeto a una tarifa fija cerrada hacia Bussana Vecchia, sino al taxímetro bajo la tarifa suburbana perimetral del término municipal, oscilando habitualmente entre 18 € y 25 € por trayecto según la densidad del tráfico y los suplementos de equipaje o nocturnidad tasados por el Consorzio Taxi Sanremo.
Conviene advertir con claridad sobre el regreso: en Bussana Vecchia no hay parada de taxis, ni vehículos de guardia, ni oficina de transporte. Para volver es imprescindible acordar una hora exacta de recogida con el taxista que realizó la subida o telefonear a la central de Radio Taxi Sanremo (+39 0184 541454) con al menos 45 minutos de margen. Tenga en cuenta que en los fondos de barranco la señal de telefonía móvil suele cortarse, por lo que es prudente emitir la llamada desde las zonas altas del pueblo.
Respecto a la bicicleta, la subida por asfalto es apta para aficionados al cicloturismo con buen fondo físico o usuarios de bicicletas de pedaleo asistido (e-bikes). Sin embargo, al alcanzar el arco de entrada medieval, rodar en su interior es inviable: las rampas de cantos rodados, escalinatas y arcos bajos obligan a dejar la bicicleta encadenada en los soportes exteriores junto a la zona de aparcamiento.
Qué ver al visitar Bussana Vecchia desde Sanremo: patrimonio y ateliers
La iglesia de Sant'Egidio y los restos arquitectónicos protegidos
El hito visual y emocional indiscutible al visitar Bussana Vecchia desde Sanremo es la silueta descabezada de la antigua iglesia parroquial de Sant'Egidio. Levantada sobre una estructura medieval previa y reformada en estilo barroco durante el siglo XVII, la iglesia resistió parcialmente el temblor de 1887: mientras el campanario exterior se mantuvo milagrosamente en pie, la bóveda central se vino abajo sepultando a los fieles congregados en el oficio matinal.
Hoy el templo permanece como un testimonio mudo a cielo abierto. Desde el exterior pueden observarse con nitidez los restos de los estucos policromados, las molduras ornamentales y fragmentos de los frescos originales atribuidos al pintor Gerolamo Comanedi, recortados contra el azul del cielo mediterráneo. La vegetación espontánea brota entre las grietas de los contrafuertes y las cornisas superiores.
Por estrictas razones de seguridad estructural y riesgo inminente de desprendimientos, el perímetro completo de la iglesia de Sant'Egidio se encuentra vallado con verjas metálicas y señalizado. El acceso a su interior está penalmente prohibido. Intentar franquear las vallas para tomar fotografías no solo conlleva multas de conservación patrimonial, sino un peligro físico real derivado de la inestabilidad de los arcos superiores.
El Giardino tra i Ruderi y las terrazas panorámicas sobre el mar
En el extremo más elevado del caserío se asienta el Giardino tra i Ruderi, un proyecto botánico privado concebido y levantado sobre las ruinas de varias viviendas colapsadas por dos vecinos históricos, Luisa Bistolfi y Enrico Buson. A lo largo de décadas de trabajo manual, despejaron toneladas de escombros para entrelazar colecciones de cactáceas, agaves, buganvillas, jazmines y hierbas aromáticas locales con los muros de piedra seca expuestos.
El recorrido por el jardín aprovecha los diferentes niveles de las antiguas plantas domésticas, comunicadas por estrechas pasarelas de madera y escaleras de forja. En los huecos de las antiguas alacenas y chimeneas los creadores han dispuesto herramientas de labranza tradicionales, útiles de cocina del siglo XIX y pequeñas piezas cerámicas rescatadas de los escombros tras el seísmo.
Desde sus terrazas superiores se contempla una de las vistas más limpias sobre la vaguada del torrente Armea y la franja costera de la Riviera dei Fiori. El acceso al jardín suele requerir una aportación fija de 2,50 € destinada al mantenimiento de las especies vegetales (que a menudo incluye una pequeña tarjeta artesanal o recuerdo botánico elaborado in situ) o un donativo voluntario. Sus horarios no son fijos, abriendo habitualmente en dos franjas –de 10:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00– siempre que los cuidadores se encuentren en el recinto.
Bussana Vecchia y sus talleres de arte: caruggi ligures y artesanía local
El tejido urbano del borgo se articula a través de una densa red de caruggi, los callejones estrechos típicos de Liguria, coronados aquí por arcos transversales de contrafuerte construidos tras antiguos movimientos de tierra para apuntalar las fachadas enfrentadas. Caminar por estos pasajes en semisombra revela la convivencia entre la piedra tosca y los espacios de trabajo plástico.
En Bussana Vecchia los talleres de arte no funcionan como tiendas de recuerdos industriales estandarizadas. Al asomarse a las puertas de madera abiertas se observa directamente a los artesanos trabajando la cerámica vidriada, modelando esculturas en hierro forjado, fundiendo joyas con minerales locales o estampando grabados sobre papel artesanal. El trato es directo con el autor, sin galeristas ni intermediarios comerciales.
Los creadores suelen estar dispuestos a explicar las técnicas constructivas que emplearon para sanear sus bóvedas medievales. No obstante, conviene tener presente una limitación práctica elemental: debido al grosor de los muros de piedra centenarios y a la orografía encajonada del valle, la cobertura de datos móviles falla constantemente. Lleve siempre dinero en efectivo, ya que los terminales de cobro con tarjeta (datáfonos) sufren caídas de conexión continuas en el interior de los talleres.
Para quienes buscan destinos donde el arte dialoga de forma directa con la naturaleza sin grandes masas de público, nuestra recopilación de espacios de arte y paisaje para recorrer en solitario ofrece alternativas comparables en otros puntos del continente.
Precios, horarios y gastronomía: presupuesto para planificar la visita
Precios de acceso, temporadas de apertura y horarios comerciales
El acceso peatonal a las calles, plazas y miradores públicos de Bussana Vecchia es libre y gratuito (0 €) durante las 24 horas del día a lo largo de todo el año, según ratifica la información institucional de La Mia Liguria. No existen taquillas, tornos de entrada ni pases de recinto, ya que se trata de una fracción municipal abierta sujeta al régimen general de vía pública.
Por el contrario, los talleres de artesanía, estudios de pintura y pequeños comercios operan bajo el régimen de horarios libres que decide cada residente. De manera general, entre los meses de abril y octubre la mayor parte de los talleres abre sus puertas entre las 10:30 y las 18:30. Durante los meses más fríos del invierno, la actividad comercial se repliega de forma drástica, permaneciendo cerrados la mayoría de estudios entre semana y abriendo de manera reducida los sábados y domingos si las condiciones meteorológicas son favorables.
Si organiza sus viajes con un control riguroso de costes, puede consultar también nuestro análisis sobre parques de esculturas y fundaciones de arte por menos de 20 euros, donde examinamos enclaves culturales de acceso libre o tarifa reducida.
Oferta gastronómica: osterías locales, platos típicos ligures y ticket medio
Pese a su reducida superficie habitable, Bussana Vecchia cuenta con varias tabernas tradicionales y cafeterías rústicas situadas en patios interiores y terrazas sobre las ruinas. Entre los locales más conocidos destacan la Osteria degli Artisti, La Casaccia y los espacios de parada rápida como Piazzetta Golosa. La cocina se apoya estrictamente en el recetario de la comarca de Ponente ligure, dominada por los productos de huerta, el aceite de oliva virgen extra de aceituna taggiasca y las hierbas aromáticas.
El coste medio de un almuerzo o cena completo oscila entre los 25 € y los 40 € por comensal, incluyendo plato principal, vino de la casa y café. Tres elaboraciones gastronómicas justifican la parada:
- Sardenaira: masa horneada tradicional esponjosa cubierta con salsa de tomate concentrada, dientes de ajo enteros, alcaparras, orégano silvestre, anchoas en salazón y pequeñas aceitunas negras taggiasche.
- Trofie al pesto fresco: pasta corta torsionada a mano servida con salsa de albahaca fresca machacada en mortero, piñones, queso parmesano curado y un toque de patata y judías verdes cocidas según la receta ligure.
- Coniglio alla ligure: conejo de granja estofado a fuego lento con vino blanco regional (normalmente Pigato o Rossese de Dolceacqua), caldo vegetal, piñones tostados, romero y aceitunas negras locales.
Durante los fines de semana de primavera y a lo largo de todo el verano, las mesas de exterior son extremadamente codiciadas. Si planea almorzar en el pueblo, resulta imprescindible reservar plaza con antelación por teléfono (por ejemplo, en la Osteria degli Artisti al número +39 0184 513235); de lo contrario, las esperas en barra pueden superar con facilidad una hora o quedarse sin servicio ante el aforo completo de las pequeñas cocinas.
Tiempos de estancia recomendados y mejor momento del día
Para recorrer sin prisas los callejones principales, visitar el Giardino tra i Ruderi, entrar en cuatro o cinco talleres artesanos y detenerse a examinar la iglesia de Sant'Egidio, el tiempo de estancia idóneo se sitúa entre 2 y 3 horas. Añadir un almuerzo pausado en una ostería eleva el plan a una media jornada completa de 4 a 5 horas.
La elección de la franja horaria condiciona de forma notable la experiencia. Las dos mejores ventanas operativas son:
- Primera hora de la mañana (9:30 a 12:00): permite encontrar hueco de aparcamiento libre en la cuneta exterior antes de la llegada de visitantes, recorrer los caruggi en silencio y fotografiar las fachadas antes del ascenso térmico.
- Media tarde hacia el atardecer (16:30 a 19:30): el grueso de las visitas diurnas ha abandonado la colina, los talleres mantienen sus puertas abiertas y la luz oblicua rasante baña los sillares de piedra y el mar con tonos cálidos, mitigando el bochorno de las horas centrales en verano.
Accesibilidad, riesgos estructurales y dificultades operativas
Incompatibilidad con movilidad reducida y carros de bebé
Uno de los aspectos que con mayor honestidad debe recalcarse a cualquier viajero es que Bussana Vecchia presenta barreras arquitectónicas absolutas e insalvables. La topografía sobre la arista rocosa y la naturaleza de las ruinas conservadas hacen inviable la visita a personas usuarias de sillas de ruedas, personas con movilidad reducida severa o ancianos que requieran andador o muletas.
El pavimento de los callejones consiste en el tradicional ciottolato ligure: cantos rodados de río y piedras irregulares incrustadas en argamasa de cal que el paso de los siglos y la humedad ambiental han dejado pulidos y resbaladizos. El trazado encadena pendientes que superan en varios puntos el 15 % de inclinación, tramos continuos de peldaños desiguales de piedra tallada sin pasamanos de apoyo y pasadizos de apenas un metro de ancho.
El uso de carritos infantiles para bebés resulta desaconsejable: es necesario cargar el armazón en brazos de forma casi constante sobre las escalinatas y las irregularidades del suelo. Las familias con niños pequeños deben utilizar obligatoriamente mochilas portabebés ergonómicas de senderismo. En cuanto al calzado, el uso de tacones, sandalias finas de suela lisa o chanclas playeras multiplica el riesgo de caídas y esguinces; es indispensable calzar zapatillas de montaña o calzado deportivo con suela de goma estriada y buen agarre.
Deficiencias de infraestructura: conectividad, baños y suministros
El carácter semirrecuperado de Bussana Vecchia conlleva una notable carencia de servicios urbanos básicos que el viajero desprevenido suele dar por descontados. En el término del burgo histórico no existe ningún cajero automático (el Bancomat más cercano se encuentra a 3 kilómetros en Bussana Nuova o en Arma di Taggia), por lo que subir sin suficiente dinero en efectivo para pagar consumiciones, entradas a jardines o artesanías suele truncar las compras.
Asimismo, no hay aseos públicos municipales instalados por el ayuntamiento. Los únicos servicios higiénicos operativos pertenecen a los bares y osterías del pueblo, los cuales restringen estrictamente su uso a los clientes que realicen una consumición previa en barra o comedor. A nivel de suministros básicos, el pueblo dispone de una única fuente de agua potable pública al aire libre, situada junto a la curva de acceso frente al cementerio municipal, antes de cruzar el arco de entrada.
| Servicio básico | Disponibilidad en Bussana Vecchia | Alternativa o ubicación más cercana |
|---|---|---|
| Cajeros automáticos | Inexistente | Bussana Nuova (3 km cuesta abajo) o Arma di Taggia |
| Aseos públicos de pago | Inexistente | Servicios exclusivos para clientes en bares y restaurantes |
| Agua potable pública | Disponible | Fuente exterior en la curva frente al cementerio |
| Cobertura móvil 4G / 5G | Débil e inestable | Zonas exteriores altas y miradores abiertos hacia el mar |
| Acceso en silla de ruedas | Completamente inviable | Sin adaptación técnica posible por orografía medieval |
Balance final: a quién conviene la visita y alternativas en la Riviera dei Fiori
Perfil recomendado frente a viajeros que deberían evitar la subida
Bussana Vecchia ofrece una experiencia estética e histórica muy singular en Europa, pero no es un destino apto para cualquier estándar de comodidad. Su condición de ruina viva requiere una actitud activa y cierta tolerancia a la incomodidad física durante el desplazamiento.
El pueblo encaja de manera excepcional con los siguientes perfiles de viaje:
- Viajeros atraídos por el arte fuera de circuitos comerciales: quienes valoran dialogar directamente con pintores, ceramistas y escultores en sus propios entornos de creación sin la mediación de galerías convencionales.
- Fotógrafos de patrimonio y arquitectura: el contraste entre la mampostería derruida por el seísmo, los frescos a la intemperie y la vegetación mediterránea ofrece ángulos visuales continuos con una luz excepcional al final de la tarde.
- Senderistas y entusiastas del turismo reposado: personas habituadas a caminar tramos de montaña que disfrutan recorriendo enclaves históricos a pie lejos del bullicio automovilístico de la costa ligure.
Por el contrario, aconsejo evitar el desplazamiento a familias dependientes de sillitas de bebé, viajeros con problemas de equilibrio o movilidad articular, conductores inexpertos que sientan ansiedad ante carreteras de montaña estrechas sin arcenes y visitantes que busquen museos convencionales con salas climatizadas, audioguías estructuradas y horarios milimétricos garantizados.
Alternativas culturales y pueblos medievales accesibles en el entorno
Si las dificultades de acceso, el pavimento irregular o la falta de estacionamiento desaconsejan subir a Bussana Vecchia, la provincia de Imperia y la comarca de Ponente albergan tres enclaves patrimoniales alternativos con mucha mejor infraestructura:
La Pigna de Sanremo: el casco antiguo medieval de la propia ciudad de Sanremo ofrece un denso laberinto de caruggi abovedados, portales góticos y contrafuertes antisísmicos con un trazado concéntrico comparable al de Bussana. Su enorme ventaja operativa reside en que se accede caminando directamente desde la céntrica Via Matteotti en plano llano, sin necesidad de conducir por carreteras de montaña ni depender de aparcamientos aislados.
Cervo Ligure: situado unos 30 kilómetros al este por la costa, este burgo medieval perfectamente conservado desciende desde lo alto de una colina hasta el mar. Aunque sus calles también presentan pendientes empedradas, cuenta con aparcamientos reglados en su perímetro, conexión regular de autobús interurbano y una oferta museística consolidada en torno a su imponente iglesia barroca de San Giovanni Battista.
Basilica del Sacro Cuore di Gesù en Bussana Nuova: para quienes deseen completar la memoria histórica del terremoto de 1887 sin subir al viejo pueblo, este gran santuario neorrenacentista y ecléctico fue erigido entre 1889 y 1901 por el párroco Francesco Lombardi y los supervivientes de la tragedia. Ubicado en el centro urbano accesible de la localidad costera, el templo conserva valiosos archivos, placas conmemorativas y pinturas que documentan con precisión el seísmo que dio origen a la leyenda del borgo de artistas.